Trabajar más, no significa trabajar mejor.

Tener como único foco del negocio la rentabilidad, no garantiza el éxito de una empresa, hay elementos mucho más valiosos, que de tratarlos con respeto y cuidado, generan efectos en la rentabilidad y en la construcción de una empresa, uno de esos elementos es «el tiempo».

Después de muchos años en esta industria, en este pequeño mundo que abarca la publicidad, no logro entender esa práctica nociva de hacer “trasnochar” a las personas, como si de verdad no tuvieran o tuviéramos nada más que hacer. Esto no es solo irresponsable, esto colinda con el concepto de “explotación laboral” y del «no» reconocimiento del valor del otro (del empleado, colaborador, o “bichos” como una gran influencer se refiere a sus equipos). Someterlos a injustificadas jornadas, trabajar en licitaciones en las noches y fines de semana, sin una compensación real, carece de sentido. Pero aun cuando logramos el cómodo camino de las justificaciones y lo orientamos a rótulos, como: “dar la milla extra”, “dar más”, “romperla” o estar “comprometido con la agencia”. Esto es cinismo puro, o no lo sería si quienes hacen uso de esta práctica, también se “ponen la camiseta” y pagan ese trabajo extra, compensan los procesos licitatorios, con dinero real o tiempo. 

Bueno, decir que “no sé”, es parte de nuestro oficio, generar un poco de drama, porque en realidad sí lo sé, sé de donde se origina esta espantosa, aceptada y cotidiana costumbre. Esto proviene de la lógica del negocio. Si tu materia prima son personas, ¿qué tanto puedes sacar de ellas? ¿Qué tanta rentabilidad te puede generar una unidad de materia prima?, y es mucha, si tenemos en cuenta tres aspectos: 1. Ese profesional que presentas como Director aún no lo es, pero en la factura a tu cliente si se ve como Director, 2. Si ese profesional que presentas como “exclusivo” para la cuenta de tu cliente, es exclusivo para varias cuentas de varios clientes de la agencia y finalmente 3. Si esos trabajos “extras” se hacen en horas “extras” que no se pagan como “extras”, pero si cobras como “extras”… pues el modelo es redondo, con una materia prima así de elástica, todo se ve bien y rinde, y es así, como se normaliza el hecho de trabajar en momentos que no deberían ser para trabajar.

Ahora, si en vez de invertir los esfuerzos en diseñar este tipo de bien estructuradas estrategias, se invierte el tiempo en diseñar formas o metodologías en hacer que el “tiempo” de todos sea igual de valioso, no solo el del cliente y del que manda, sino el de todos y todas, ¿se daña el negocio? No creo.

En Depura lo logramos. No trasnochamos, no trabajamos los fines de semana, nos presentamos a licitaciones (a premios no), y no incumplimos con las entregas, porque al contrario de pensar en la cantidad del tiempo, pensamos en la calidad del tiempo. Es decir, que cada una de las personas que hacen parte de nuestro equipo mejore sus capacidades y conocimientos en el oficio que desarrolla, para que en el recorrido de la historia, cada vez, haga mejor y más rápido su trabajo. Así, también logramos hacer trabajos “extras”, sin necesidad de usar horas “extras”, ajustamos la carga laboral y de responsabilidades de maneras proporcionales y el tiempo de estar en “casa”, es para estar en “casa”.

Es una estrategia, la nuestra, que le apunta al largo plazo, a la voluntad y la autogestión, a formar profesionales competitivos y con criterio, que no se refleja en la facturación mensual, pero sí en la construcción de una empresa consciente del “valor del tiempo” y no solo “mi tiempo”. 

 

En 10 años con Depura, no solo tuve que aprender de publicidad y cuanto concepto en inglés se inventen. También tuve que aprender del negocio y tomar la decisión de qué clase de empresa quería tener, y he logrado construir, con el apoyo de muchos (hombres y mujeres, sin excluir a nadie) lo que me puse como propósito, una empresa justa, que “Depure” lo que no le gusta y absorba lo que considera correcto.